La Ola
El pliegue (medianil) entre dos páginas de un libro es una frontera entre el mundo real y el mundo imaginario.
(Suzy Lee)
Aquella mañana hacía un tiempo horrible (perfecto para salir a correr) así que me puse el chubasquero fosforito para que me vieran bien.
Pero ten cuidado en la carretera, que aquí cuando te ven es ya demasiado tarde.
Bajé hasta la Playa de Lourido y, como ella, me encontré con las gaviotas que, a mi paso, se elevaron apenas un par de metros bajo el temporal de lluvia y viento. También yo quise jugar con el mar, y acabé calado hasta los huesos. Cuando volví me descalcé y tuve que escurrir los calcetines antes de entrar en casa, agotado y eufórico.
La protagonista de La Ola es una niña que llega a la playa en compañía de su madre. La figura de la madre desaparece y no vuelve a escena hasta el final. Sus compañeras son ahora unas gaviotas con las que se acerca, tímida, a la orilla. Una pequeña ola la hace volver sobre sus pasos (las gaviotas la siguen), pero enseguida se envalentona y planta cara al mar que parece retroceder asustado. El mar y la niña se encaran pero hay un obstáculo que impide su encuentro. Al final, ella se atreve a pasar la frontera y decide cruzar desde la página izquierda del libro a través del pliegue (en imprenta lo llaman medianil) hasta la página de la derecha, donde está el mar.
El cuento es, ante todo, una hermosa colección de sentimientos y actitudes, reflejados en las expresiones de la niña: alegría, curiosidad, timidez, arrogancia, incertidumbre, euforia, sorpresa, burla, pánico, descubrimiento, amistad, gratitud.
Los recursos que emplea la ilustradora son sencillos (aunque sólo en apariencia): formato panorámico, páginas de la izquierda a carboncillo (monocromo negro), paginas de la derecha en acuarela (monocromo azul) y el recurso del medianil, empleado por otros autores y que Suzy Lee también utiliza en Espejo. El paso de una página a otra es la frontera que separa dos dimensiones, casi dos mundos, que al final se encuentran. Entonces el negro y el azul se mezclan y el color del mar termina por teñir el cielo que, de alguna manera, une los dos mundos, en los que traban amistad una niña y una ola.
Referencias:
- Lee, Suzy, La Ola (Wave, 2008), Cádiz, Barbara Fiore, 1ª edición, 2008, ISBN: 978-84-936185-4-4.
[El montaje en vídeo del libro está tomado de la web de Chronicle Books].





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Martes, 31 Marzo 2009 a 7:14 am
Hola
La verdad es que he estado desconectado del blogerismo un tiempo y encuentro con agrado tus trabajos.
Dos cosas con la ola. Hoy tuve la misma sensación epifánica junto a las playas de Barcelona. Llovía, había cuatro personas, el cielo secerraba y la música fue la precisa en el ipod. Faltó la gaviota.
El pequeño cuento, con todo el respeto, parece una versión lejana del viejo y el mar.
Juan Pedregosa
Martes, 31 Marzo 2009 a 9:47 pm
Veo que, además, has estado muy viajero.
No sé qué tendrán los días que corremos con lluvia que pueden llegar a significar una revelación. A alguien le oí decir que tenía incluso su lado erótico (bueno, no sé si es para tanto). En cuanto a la referencia a Hemingway (¿es él, no?) la verdad es que no llego a verla bien, aunque a veces la inspiración puede llegar desde los lugares más insospechados. En una entrevista que le hicieron a la autora le preguntaron precisamente por sus fuentes de inspiración para escribir La Ola, y esto fue lo que contestó (siento no traducirlo, pero es que estoy un poco vago):
No pude ir esta vez a la carretera de les aigües (a ver si para una próxima vez que vaya a Barcelona) pero te agradezco la guía que me enviaste.
Gracias por tu comentario, Juan.
Commedia
Miércoles, 1 Abril 2009 a 9:23 am
Lo de erótico no sé si será por lo húmedo, pero los días de lluvia (en los lugares donde no la hay) son días exóticos, días en que algo pasa, días de advertencia.
Lo de Hemingway es por lo de dos magnitudes frente a frente, el pez y el abuelo, la niña y la ola, que no son las comunmente protagonistas.
Juan Pedregosa
Miércoles, 1 Abril 2009 a 9:44 am
Es cierto, al verlo te das cuenta de lo desigual del encuentro entre la niña y la ola, y eso lo hace especial.
Yo tampoco me pierdo un buena carrera en un día de lluvia.
Commedia
Jueves, 2 Abril 2009 a 10:42 pm