Corre con el Cuento

Cosas del Correr y de Cuentos

Archive for the ‘Cuentos’ Category

Antes de Leer

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Antes de leer

El niño vive en perpetua curiosidad. Él quiere saberlo todo, quiere aprenderlo todo. Ved cómo sobre la tierra sedienta caen las gotas de la lluvia que, en el acto, se secan. No de otra manera, en el ánimo infantil, caen cuantas novedades llegan a él. Por eso es tan grave la responsabilidad del que enseña. Acaso, una mala semilla destroza un corazón.

Cuentan los viajeros que recorrieron las orillas del Ganges, allá en la lejana y dorada India, que en el territorio llamado Titnebrais se crían las rosas más encendidas y galanas, las más frescas y odorantes que hay en el mundo.

Cierto Genio maléfico, enemigo de todo lo bueno, quiso destruir aquel vergel maravilloso, y lo hizo abriendo con su vara un agujero en el centro del jardín, depositando allí la semilla del arbusto llamado Brunar. Ese es el arbolillo del odio, el de los pecados, el de los crímenes. Donde él se desarrolla, desaparece lo bello y se borra lo bueno. En efecto, el encantador paraíso de las rosas quedó para siempre desierto. Todos los lindos arbustos perecieron.

No creáis que ocurre cosa distinta cuando en el alma del niño se deposita un germen virulento. Así, pues, los que escriben para distraer a los muchachos, han de examinar muy detenidamente el granito de saber y de fantasía que van a entregar a los inocentes lectores.

Y esa obligación moral, no solamente se impone a los hombres honrados, sino que les marca el camino que han de seguir en su relación literaria con los jóvenes a quien dedican sus páginas. No lo olvidaré yo ciertamente.

Referencias:

  • Ortega Munilla, José, Lecturas Infantiles, Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2000, Edición digital basada en la de Barcelona, Ramón Sopena, 1935.

La edición electrónica de la fabulosa Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes la descargué —en formato para libro electrónico— a través la página de Amazon España que, al colgarla en su tienda, ha decidido eliminar todas las ilustraciones y estructura de capítulos. En fin, un desastre, que se repite —y empeora— en otras ediciones «gratuitas» de grandes obras, como Los Viajes de Gulliver, que aparece sin estructura por capítulos, con un formato desastroso y —increíble, pero cierto— con innumerables faltas de ortografía. :(

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Miércoles, 4 abril 2012 at 7:05 am

Tomando Decisiones

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Se nos va la vida tomando decisiones.

—¿Nos quiere Vuestra Majestad comunicar alguna decisión?— dijo la señora Quée, deseosa de infundirle ánimos.

—Eso quiero —respondió el rey—. Pero no es tan sencillo como parece. En realidad, he tomado varias decisiones, exactamente dos. La primera decisión es que he decidido haceros partícipes de mi decisión. Esto ya lo he hecho y con ello os he comunicado mi primera decisión.

El rey se quitó la corona, le echó aliento y le sacó brillo con la manga del batín, tal y como solía hacerlo cuando estaba muy preocupado y quería ganar tiempo apra poner en orden sus ideas. Por fin se volvió a poner, con gesto decidido, la corona y dijo:

—¡Fieles súbditos! Lo ocurrido ayer con el barco correo nos ha demostrado que de esta forma no podemos seguir. Es demasiado peligroso. En lenguaje real lo llamaríamos «una situación de desastre». Significa que se trata de algo que no puede seguir.

—¿Y qué es lo que no puede seguir, Majestad? —preguntó Lucas.

—Os lo acabo de decir —suspiró el rey Alfonso, secándose con su pañuelo de seda unas gotas de sudor de la frente, porque la audiencia le empezaba a cansar.

Los súbditos esperaron silenciosos a que el rey Alfonso se calmara y siguiera hablando:

—No lo podéis entender porque es demasiado complicado. Lo importante es que lo entienda yo, que para algo soy el rey. Bueno, os he comunicado ya mi primera decisión; la segunda es ésta: tenemos que hacer algo. Leer el resto de esta entrada »

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Miércoles, 7 marzo 2012 at 7:01 am

Chinos

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En Ping había una enorme cantidad de personas, y todas ellas eran chinas. Jim, que no había visto nunca a tanta gente de una vez, sintió una inquietud misteriosa. Todos tenían los ojos rasgados y llevaban trenzas y grandes sombreros redondos.

Cada chino llevaba a otro chino más pequeño de la mano. Éste llevaba de la mano a otro más pequeño aún, y así sucesivamente hasta el más pequeño de todos, que tenía el tamaño de un guisante. Si este último hubiese llevado a otro chino más pequeño, Jim no lo habría podido ver y habría necesitado una lupa. Leer el resto de esta entrada »

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Miércoles, 29 febrero 2012 at 7:44 am

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Sopa de Nada

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El león Kandinga, un cuento africano, termina con una moraleja:

Si tienes mucho, es bueno compartir con los que no tienen nada

Sopa de nada, un cuento inglés, recreado por Darabuc, también habla de lo mismo: compartir. Es extraño, y hermoso, comprobar que dos culturas tan disti[a]ntes defiendan los mismos valores, porque son valores —nuestra forma de entender el mundo— lo que transmitimos a través de los cuentos, y no solo una «bonita historia».

La receta para compartir no es sencilla,

agua, piedras…

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Viernes, 18 febrero 2011 at 6:55 am

Nadar como Tarzán

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Imagen extraída de Jaime Cruels, "Historia de la Natación y de la Evolución de los Estilos" (pulsar sobre la imagen para ampliarla)

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Viernes, 15 octubre 2010 at 10:40 am

Cuentos de Bolsillo

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Mira fijamente. Es la forma de educar la retina y más. Mira fijamente, curiosea. Escucha, espía. Muere sabiendo algo. No estás aquí para siempre.

—Walker Evans

Hacía tiempo que conocía sus fotos. Las más famosas, las de la Gran Depresión, que realizó en sus viajes junto a James Agee y que aparecieron publicadas en un libro inolvidable, pero nunca había visto sus fotos del metro. Una exposición, el año pasado, me las descubrió. Se trata de imágenes de personas anónimas, tomadas con cámara oculta, mientras viajan bajo el suelo de Nueva York. Son impactantes, por la dificultad técnica y la novedad que suponía que alguien retratara este aspecto de la vida urbana.

No sé si Mluz Flores se inspiró en ellas, pero creo que con sus dibujos del Metro de Madrid ha conseguido mostrar muy bien este mundo enterrado, reflejo del de la superficie, desde un punto de vista más personal del que lo hiciera el propio Walker Evans.

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Lunes, 12 julio 2010 at 1:55 pm

El Puente del Rey

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Le prometí a un amigo que escribiría una crítica de un libro malo. El caso es que cuando se lo prometí, hacía tiempo que la tenía pensada, pero a la hora de redactarla me costaba mucho ordenar las ideas, intentando equilibrarla, sin emplear una acidez gratuíta (la ironía es otra cosa). Siempre me ha parecido más difícil hacer una buena crítica (por la crítica, no por el libro) de un libro malo, que una crítica (buena o mala) de un buen libro. En fin, allá voy.

Nos lo trajeron el pasado año. El regalo, estoy seguro, es la prueba irrefutable de que ellos también se equivocan (después de todo los Reyes Magos no son infalibles). Tuvimos la precaución de leerlo antes de que cayera en sus manos. Después de hacerlo, lo escondimos, y nunca se lo hemos leído. Para mayor precaución, siempre ha estado cerrado el candado que lo guarda, aunque hubiera servido de poco, porque la llave siempre estaba puesta.

Durante algún tiempo, llegué a pensar en tirarlo desde el Puente del Rey, aprovechando que el Sr. Alcalde acababa de inaugurar su remodelación. La llave la haría desaparecer por otros medios, evitando así que nadie pudiera abrirlo si la corriente se lo llevaba y lo encontraba. Desde entonces, pasado tanto tiempo, no sé muy bien qué hacer con él.

Puente del Rey - Foto: Commedia, 2009.

Aviso para los/las carreristas que quieran participar en la CCC-CEEP (5ª edición de las CCC): el domingo, 13 de Junio a las 9:00 hrs, salida neutralizada en el Parque de La Arganzuela (plano). Una nueva entrega del recorrido en la web oficial del Circuito de Caóticas Carreras Clandestinas.

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Los buscadores de tesoros

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Vista del Salón de Pinos desde la puerta de una revista del Corredor (y su Mundo) - Foto: Commedia, 2009

En este enlace, un nuevo paso para descubrir el tesoro.

De entre los que llevé a mi albergue de los expurgados, éste es uno de mis favoritos. Su autora, Edith Nesbit, debió ser una mujer sorprendente.

Para horror de sus vecinos, E. era una mujer avant-garde. Andaba en un aparato novedoso —la bicicleta—, recibía jóvenes admiradores en su casa, se vestía sin corset, con ropas supuestamente para hombres, se cortó el pelo corto, y fue una de las primeras mujeres que fumó en público —murió en 1924 de cáncer de pulmón—. Encima, dejaba a sus chicos correr descalzos y sin guantes.

El libro narra las aventuras de un grupo de hermanos que, perdida la fortuna de su padre, se proponen ayudarle haciendo algo que muchos hemos soñado: buscando tesoros.

Selecciono un pasaje que habla de ladrones y, por supueto, de piratas.

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Lunes, 17 mayo 2010 at 9:00 am

La isla misteriosa

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¿Un encuentro romántico junto al río? ¿Botellón en el puente? En cualquier caso, mejor en buena compañía… siempre.

Mirador del Puente Y - Foto: Commedia, 2010 (pulsar sobre la foto para ver los detalles)

El texto que sigue tras el salto de página, poco tiene que ver con la foto, pero sí con el título que propuso Santi para hoy. Siento no haberlo traducido, pero es que voy mal de tiempo.

Por cierto, la 2ª entrega del recorrido de la CCC-CEEP puede verse en este enlace.

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Lunes, 10 mayo 2010 at 9:00 am

El mapa del tesoro

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Éste es el mapa del tesoro…

Pulsar sobre la imagen para verla en grande

El papel había sido lacrado en varios lugres con un dedal a modo de sello; el mismo dedal, seguramente que me encontré en el bolsillo del capitán. El doctor rompió los sellos con sumo cuidado: dentro había el mapa de una isla con indicaciones de latitud y longitud, sondeos, nombres de cerros, bahías y ensenadas, y todos los detalles necesarios para conducir un barco a un fondeadero seguro de sus costas. La isla tenía aproximadamente nueve millas de largo y cinco de ancho, y una forma que se podría describir como un gran dragón rampante, con dos buenos puertos naturales y un monte en el centro denominado cerro del Catalejo. Se veían también unas cuantas anotaciones de fecha posterior y, lo más importante de todo, tres cruces en tinta roja, dos en la parte norte de la isla y una en el sudoeste y, junto a esta última, también en tinta roja y en letra clara y pequeña, muy distinta de los toscos caracteres del capitán, estas palabras: «Aquí el grueso del tesoro».

…y aquí puede verse el inicio de la ruta.

Referencias:

  • Stevenson, Robert Louis, La isla del Tesoro (Treasure Island, 1883) trad. María Durante, El País, 2004, ISBN: 84-96246-08-6.

Santi Palillo tiene otra copia del mapa.

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Lunes, 3 mayo 2010 at 9:00 am

Feliz día del libro

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Cualquier lugar es bueno para leer un libro…

Foto: Commedia, Abril de 2010

… así como cualquier día es bueno para celebrar un libro.

Así pues, ¡feliz día del libro!

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Miércoles, 28 abril 2010 at 7:15 am

Publicado en Cuentos, Fotografía

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Blancanieves, esposa y madre

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¿Qué sucede después del y comieron perdices del final de los cuentos?

BlancanievesEsposaMadre

Pueden verse más imágenes de Princesas Caídas (Fallen Princesses) en la Página de Dina Goldstein.

Lo encontré en el Blog de Miguel Tanco.

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Lunes, 28 septiembre 2009 at 7:12 am

Cuentos Económicos

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Como a pesar de haber recibido una educación superior todavía conservaba cierta inteligencia, decidió no consultar con ningún psicólogo o psiquiatra y sentarse a reflexionar en una banqueta.

(de La Princesa y el Guisante)

Un cuentista espiritual (que no místico) dijo que habíamos…

…abandonado los principios de la economía de mercado para salvar el sistema de economía de mercado.

Sus palabras me recordaron los Cuentos Económicos de David Anisi. Cuando los leí pensé que eran un simple divertimento pero, pensándolo mejor, me di cuenta de que son algo más.

Famous image of African American flood victims lined up to get food & clothing fr. Red Cross relief station in front of billboard ironically extolling WORLD'S HIGHEST STANDARD OF LIVING/ THERE'S NO WAY LIKE THE AMERICAN WAY.

Afroamericanos víctimas de una inundación hacen cola para conseguir alimentos y ropa de la Cruz Roja bajo la atenta mirada de un cartel que reza "EL MÁS ALTO NIVEL DE VIDA/ NO HAY ESTILO DE VIDA COMO EL (ESTILO DE VIDA) AMERICANO" - Foto: Margaret Bourke-White, Louisville (Kentucky) EE.UU., Febrero de 1937.

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Mi Príncipe vendrá (algún día)

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Bettelheim no deja Disney con cabeza…

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Viernes, 29 mayo 2009 at 7:37 pm

Blancanieves (según Bettelheim)

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La verdad es que algo así esperaba encontrar. Quizá fueran, de nuevo, mis prejuicios al leer la palabra psicoanálisis en su portada.

[...] los enanos son, eminentemente, personajes masculinos que no han logrado completar su desarrollo. Estos «hombrecillos» con sus cuerpos abortados y su trabajo en las minas —penetran hábilmente en oscuros agujeros— poseen connotaciones fálicas. Evidentemente, no se trata de hombres en el sentido sexual, ya que su forma de vida y sus intereses por los bienes materiales, excluyendo el amor, sugieren una existencia preedípica.

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Viernes, 29 mayo 2009 at 7:05 am

El Lago

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Aunque no haya fantasmas, el amor de nuestra infancia se nos aparecerá siempre.

Foto: Commedia, Playa de San Juan (Alicante), Abril de 2009.

Foto: Commedia, Playa de San Juan (Alicante), Abril de 2009.

—Mamá, quiero correr por la playa.

—De acuerdo, pero date prisa en volver, y no te acerques al agua.

Corrí. La arena giraba bajo mis pasos y el viento me levantaba. Ya se sabe cómo es eso al correr, los brazos extendidos mientras se siente como velas entre los dedos, causadas por el viento. Como alas.

Mamá apartada en la distancia, sentada. Pronto no fue más que una mota oscura y yo me encontraba completamente solo. Permanecer solo es una novedad para un niño de doce años. Está acostumbrado a verse siempre rodeado de gente. El único modo de estar solo está en su mente. Por eso es que los niños se imaginan cosas tan fantásticas. Hay tantas personas a su alrededor, diciéndoles lo que tienen que hacer y cómo, que los niños tienen necesidad de escaparse a correr por la playa, aunque sólo sea en su mente, para encontrarse en su propio mundo con sus propios valores diminutos.

Referencias:

  • Bradbury, Ray, El Lago (1942), en: Asimov, Isaac; Greenberg, Martin H.; Waugh, Charles G. (eds.); Gatagán, Constantino (il.), Jóvenes Fantasmas (Young ghosts, 1985), Trad. de Joaquín Fernández, Madrid, Altea, col. Enigmas, 1989, ISBN: 84-372-2150-1.

El texto completo de El Lago puede leerse aquí.

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Miércoles, 20 mayo 2009 at 12:07 pm

Organización Caótica

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Dicen que el modo en que ordenamos nuestros libros (y, por extensión, todas nuestras cosas) refleja fielmente nuestra personalidad.

Mi organización es caótica, como la de esos almacenes modernos donde prima la eficaz utilización del espacio, aprovechando hasta el más mínimo hueco, sin importar que haya un orden “lógico” del contenido porque, al final, lo que de verdad importa es encontrar lo que se busca.

Un día me planteé (sin mucho afán) crear un fichero informático y Jaime me sugirió un método de catalogación infalible (que sigue el estándar caótico). Se trata de un sistema parecido al del juego de los barquitos: letras para los módulos, números para los estantes (de izquierda a derecha y de arriba a abajo). Si el libro ha caído en la estantería grande, segundo módulo, tercer estante, pues hay que colocar un “G-B3″ en su ficha. Así te ahorras los tejuelos, porque los libros, de natural viajeros, pueden cambiar fácilmente de sitio.

La diferencia entre las estanterías de casa y esos almacenes ultramodernos es que a mí muchas veces me cuesta encontrar lo que busco (mi biblioteca es “caótica” de verdad).

Este fin de semana leí un estupendo post en La Mala Hierba que, además de sugerirme un montón de referencias sobre libros ilustrados, me hizo recordar que (algún día) tengo que volver a ordenar los libros.

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Lunes, 18 mayo 2009 at 10:44 am

Vinilo

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El inicio de un nuevo año (también el del curso escolar) ha sido siempre terreno abonado para nuevas metas. Aprender un idioma, empezar a correr o decidirse, por fin, a hacer la colección de cucharillas del kiosko, son algunos de los proyectos que esperan pacientes a tan señaladas fechas.

Esta año ha sido para mí el de las películas en DVD a leuro la pieza (a veces de regalo) comprando el periódico. No sé si he hecho bien al llevarme a casa unas cuantas (aunque fueran gratis) porque parece que, dentro de muy poco, este formato se convertirá en pieza de museo, al igual que le ha sucedido al CD, del que este año se cumplen treinta desde su invención.

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Ilustración de César Oroz. Pulsar sobre la imagen para ver todas las "tiras de Oroz" en su página personal.

Todavía no me imagino leyendo un cuento ilustrado en uno de esos libros de tinta electrónica, aunque vaya usted a saber porque (como se define como imprevisible) la invención puede salir por un tubo, y a lo mejor inventan algo que te permita sentir lo mismo que tener un cuento entre las manos (pero sin utilizar papel, claro). Después de todo, quizá sea cierto lo de que el libro no es sólo el soporte.

Espero no tener la eterna tecnofobia que otros padecen, aunque me parece que el próximo disco que compre será un vinilo.

Pablo el Artista

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El título de este apunte es el de un hermoso cuento de Satoshi Kitamura. La historia de Pablo es la de un artista que busca inspiración y consigue hacer su obra maestra con la ayuda de unos inespespados amigos.

Al otro Pablo le esperaba yo en el km 37,5 del MAPOMA. Le dije que llevaría un gorro blanco con cinta negra (que no fui capaz de encontrar) o, si llovía, un chubasquero color verde esperanza (ese lo llevaba, sólo que entonces no llovía). Fue él quien me vio (no nos conocíamos) y tras un breve saludo (iba con prisas) me pidió que le hiciera una foto.

Entonces retrocedió unos pasos y, al volver, me mostró un pedazo de papel mientras me decía:

¡Por ellos!

[Nota: pulsar el botón HD al iniciar el vídeo para verlo con mejor definición.]

Pablo tiene la costumbre de dedicar cada kilómetro de los maratones que hace a alguno de sus lectores. Anota los nombres junto al kilómetro y tiempo de paso previsto, de modo que pueda conocer las referencias a la vez que encuentra una motivación especial para los momentos difíciles. Para el MAPOMA de este año se propuso algo especial: dedicarle cada kilómetro de la carrera a quien realizara alguna aportación para que la escuela donde Otir lleva a su hijo pudiera seguir existiendo.

El papel que me enseñaba al pasar era su particular hoja de ruta y ese “¡por ellos!” iba dedicado a todos los que habían participado en El Maratón de Otir y a la memoria de Najat Tijani, atleta fallecida en el MAPOMA 2008.

Espero que estas líneas no le incomoden. Sé que él ya se ha sentido recompensado al verse felizmente desbordado con su proyecto y que, además, prefiere pasar desapercibido.

Referencias:

  • Kitamura, Satoshi, Pablo el Artista (Pablo the Artist, 2005), México, FCE, Los especiales de A la orilla del viento, 1ª edición, 2006, ISBN: 968-16-8271-8.

Reseña de Marcela Carranza en Imaginaria.

[Actualización 30/4/2009 tras los comentarios de Otir y Pablo].

Hace unos meses leí un estupendo cuento (algunos también lo llaman “cómic”, “autobiografía ilustrada”, etc… pero qué más da) sobre las peripecias de un padre y su hija autista de vacaciones en Canarias. Los proyectos solidarios de Pablo, Otir y Emilio me hicieron recordar este magnífico libro de Miguel Gallardo (wiki, web, blog, blog sobre María y yo, blog de trabajos en curso). He leído, además, que María y yo va a convertirse en una película.

  • Gallardo, Miguel, María y yo, Bilbao, Astiberri, 1ª edición, 2007, ISBN: 978-84-96815-40-7.

Autisme Online hace una magnífica reseña de este cuento. En este enlace se puede ver un vídeo de TV3 (en catalán) sobre el libro y conocer a sus autores, María y Miguel.

La Leyenda de Ulises

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…Mi propósito se mantiene
navegar más allá del atardecer, y de los baños
de todas las estrellas del oeste, hasta que muera.
Puede que en los golfos naufraguemos,
puede que las Islas de la Felicidad lleguemos a tocar.

(Alfred Tennyson, Ulises)

La Historia de Troya relata, desde sus orígenes, la guerra y asedio a la ciudad de Ilión, pero también trata (aunque en menor medida) del regreso a casa de los Héroes, cerrando así el llamado ciclo troyano.

El genial Peter Connolly también abordó el tema con La Leyenda de Ulises, un magnífico libro para jóvenes (de todas las edades) donde combina la pasión de las leyendas y el rigor histórico con unas magníficas ilustraciones que nos ayudan a evocar aquella época.

peterconnolly_laleyendadeulises

Una terrible tormenta azotó los barcos de Ulises cuando daban la vuelta al peligroso cabo de Malea, arrastrándolos hacia el mar.

Hace poco tiempo descubrí que este libro, así como otras obras suyas descatalogadas en España (Los Ejércitos Griegos y Aníbal y los Enemigos de Roma) podían descargarse desde esta página. En fin… y yo, haciendo fotos a unos libros viejos.

[29/4/2009] Acabo de comprobar que los enlaces desde donde se podían descargar algunos libros de Connolly ya no funcionan. :-(

Referencias:

  • Connolly, Peter, La Leyenda de Ulises (The Legend of Odysseus), Madrid, Anaya, col. La vida en el pasado, 2ª edición, 1990, ISBN: 84-207-3817-4.

[La versión española de los versos del encabezado corresponde a José Sánchez Compañy, traductor de las obras de Roger Lancelyn Green en Siruela. El poema completo (en inglés) puede leerse en este enlace].

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Viernes, 24 abril 2009 at 5:04 pm

Cólera

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¿Fue este el rostro que lanzó un millar de barcos y que hizo arder las torres abiertas de Ilión?
Dulce Helena, ¡hazme inmortal con un beso!

(Marlowe, Doctor Fausto)

“Cólera” es la primera palabra con la que comienza La Ilíada, el monumental poema épico atribuido a Homero, en la que se narran las historias de un buen puñado de héroes de leyenda al final de la campaña de asedio y conquista de la ciudad de Troya. La cólera de la que habla el poema es la de Aquiles, héroe de los ejércitos aqueos, contra Agamenón, su rey.

En una historia donde los dioses se mezclan con los mortales —y no siempre salen bien parados— fue uno llamado Apolo el causante del enredo, aunque lo cierto es que, después de nueve años de intentar saquear Troya sin éxito —la región de alrededores sí recibió lo suyo—, no me extraña que más de uno pensara en romper su promesa y volver a casa dejando a la dulce Helena en brazos del hermoso Paris (que pienso que muy a disgusto no estaba). Los ánimos, sin duda, no estaban como para esperar a ver si se cumplía el augurio de Calcante —predijo que la ciudad caería tras diez años de guerra—.

Figuras de coleccionista en una gran exposición de Clicks celebrada en Madrid - Foto: Commedia

Figuras de coleccionista en una gran exposición de Clicks celebrada en Madrid - Foto: Commedia

Puede que La Ilíada no sea la mejor manera de introducir a los jóvenes lectores a la historia de Troya, pero existen muchas —y muy buenas— referencias que harán que les pique la curiosidad, acercándoles así a la obra de Homero. Un buen comienzo podría ser la obra de Roger Lancelyn Green titulada La Historia de Troya. El libro se sitúa cronológicamente mucho antes de lo que lo hace La Ilíada ya que, de otra manera, se haría imposible seguir la trama —Homero da por sabidas muchas cosas— y está escrito con un estilo fresco y lleno de referencias apasionadas —como la de Doctor Fausto— a otras lecturas, favoritas del autor, relacionadas con las leyendas griegas que, desde entonces, forman parte de nuestra cultura.

Referencias:

  • Green, Roger Lancelyn; Baynes, Pauline (il.), La Historia de Troya (The Tale of Troy, 1958), trad. José Sánchez Compañy, Madrid, Siruela, 1ª edición, 2006, ISBN: 84-7844-966-3.

Una de las traducciones —en español— de La Ilíada más reconocidas es la de Emilio Crespo en la Biblioteca Clásica Gredos, de la que hace poco se hizo una primera edición de bolsillo —barata y bien cuidada—.

  • Homero, La Ilíada, intr. Carlos García Gual, trad. Emilio Crespo, Madrid, RBA bolsillo y Gredos (Biblioteca Clásica Gredos), 1ª edición, 2007, ISBN: 84-7871-000-0.

También puede descargarse una versión digital desde PlanetaLibro en este enlace.

Aunque sólo estaba prevista hasta primeros de Abril, parece que la exposición de Clicks estará abierta hasta mañana (es magnífica).

Despereaux

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A ver si la echan en el cine de verano (me la perdí cuando la estrenaron). Aunque las críticas (unas y otras) no la pongan muy bien, confío en que las pipas y el cielo raso obren el milagro.

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Viernes, 17 abril 2009 at 7:10 am

Un mundo sin sopa

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Un mundo sin sopa sería el paraíso para Mafalda, pero este es otro cuento.

Debido a la desgraciada muerte de su esposa, el rey Felipe ha decidido prohibir la sopa en todo el reino (un simpático recuerdo a La Bella durmiente y su rueca).

El protagonista, que da nombre al cuento, es un ratón llamado Despereaux, enamorado de los libros y de una princesa llamada Guisante. Los dos son amores imposibles, porque los ratones no leen libros, se los comen, y las princesas no se casan con ratones sino con príncipes de brillante armadura.

Pero Despereaux y Guisante son sólo dos de los personajes que participan en las tramas que hilvanan el cuento. De entre todos ellos, a mí el que mejor me cae (y que creo mejor ha elaborado Kate DiCamillo) es el de Claroscuro (Chiaroscuro en la versión inglesa), alias Roscuro, una rata de las mazmorras del castillo que, en contra de su naturaleza, anhela ver la luz del día. Roscuro es un personaje singular que se nos presenta recibiendo las lecciones de su maestro, Botticelli, sobre cómo torturar a los presos:

—[...] Haz lo que te digo y tu vida estará llena de sentido. Así se tortura a un preso: primero, debes convencerle de que eres un amigo. Escúchale. Anímale a confesar sus pecados. Y cuando sea el momento háblale, dile lo que quiere oír. Dile, por ejemplo, que le perdonarás. Ésta es una maravillosa broma para gastarle a un preso, prometer perdón.

—¿Por qué? —preguntó Roscuro. Sus ojos iban adelante y atrás, adelante y atrás, siguiendo el relicario.

—Porque —respondió Botticelli— tú lo prometes, pero… humm… no lo otorgas. Te ganas su confianza, y luego te niegas. Te niegas a ofrecerle lo que quiere por encima de todo. Perdón, libertad, amistad, sea cual sea el anhelo más profundo de su corazón, se lo niegas.

Llegado a este punto de su pequeña lección, Botticelli empezó a reírse tan fuerte que tuvo que sentarse para recuperar el aliento. El relicario se balanceó lentamente adelante y atrás y se detuvo por completo.

—¡Ja! —se rió Botticelli— ¡ja-ja-ja! Te ganas su confianza, luego lo rechazas y ¡ja-ja! te conviertes en lo que él sabía que eras todo el tiempo, en lo que tú sabías que eras todo el tiempo: no un amigo, no un confesor, no alguien que perdona sino… ¡ja-ja-ja! Una rata.

En el cuento se habla de sopa, es verdad, pero la palabra que más se repite es lector. Kate DiCamillo nos hace reflexionar sobre la trama buscando nuestra atención a cada paso con llamadas y comentarios cargados de ironía, buscando nuestra complicidad. El recurso es efectivo, aunque a veces quizá excesivo por cuanto pueda guiar al lector hacia la “interpretación correcta”.

Despereaux se anuncia como la historia de un ratón, una princesa, un poco de sopa y un carrete de hilo, y también es una historia improbable (en palabras de la autora) en la que sus protagonistas luchan por ser algo distinto a lo que les marcó el destino.

La sopa les enfrentará y la sopa, finalmente, terminará por unirles.

Referencias:

  • DiCamillo, Kate; Ering, Timothy Basil (il.), Despereaux (The Tale of Despereaux, 2003), trad. Alberto Jiménez Rioja, Barcelona, Noguer, 1ª edición, 2004, ISBN: 84-279-5004-7.

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Jueves, 16 abril 2009 at 10:01 am

Ver la tele sin sonido

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Imagino que por motivos editoriales, el libro reseñado en la anotación anterior lleva el mismo título que otro (expurgado) del que hablé en este mismo cuaderno. El contenido, sin embargo, es totalmente distinto. Peter Connolly reconstruye de un modo sorprendente la vida de un legionario y soldado de caballería desde el alistamiento como legionario hasta su muerte.

Perdido en la historia.

En el centro de Roma se alza una enorme columna erigida por el emperador Trajano, y decorada con una gran talla espiral que narra su victoria sobre los dacios, que habitaban más allá del río Danubio, en la actual Rumanía. La columna lleva allí casi 1.900 años, como mudo epitafio a uno de los más grandes ejércitos de la historia.

Contemplar la columna de Trajano es como ver la televisión con el sonido apagado. Vemos muchas cosas con todo detalle, pero no podemos oír nada, porque la historia de las guerras dacias se ha perdido. Podemos ver a los soldados acampados, la caballería cargando entre los árboles, las aldeas incendiadas, pero no sabemos quién hizo qué. Prácticamente lo único que sabemos es que Trajano y su antecesor, Domiciano, entablaron guerras contra los dacios y que al final el caudillo dacio, Decébalo, se suicidó.

Resulta posible reconocer a Trajano, porque su cara es muy conocida y aparece numerosas veces. Podemos ver el puente que hizo construir sobre el Danubio, y en lo alto de la columna se ve a Decébalo a punto de darse muerte, mientras un jinete romano corre con intención de impedírselo. Podemos ver incluso el emblema del escudo de este soldado de caballería, pero jamás podremos saber su nombre ni a qué unidad pertenecía. ¿O sí que podemos? En 1965 se descubrió una tumba en el norte de Grecia, en cuya lápida se declara con orgullo a la posteridad: «Yo soy Tiberio Claudio Máximo, del Segundo Regimiento de Caballería de Pannonia. Yo capturé a Decébalo.» Y esto no es todo lo que la tumba nos cuenta, pues también ofrece un historial completo de la carrera militar de Máximo. A partir de estos datos y algunos otros, se ha logrado reconstruir la vida de Tiberio Claudio Máximo, legionario y soldado de caballería.

Referencias:

  • Connolly, Peter, Las Legiones Romanas (Tiberius Claudius Maximus: The Legionary y Tiberius Claudius Maximus: The Cavalryman, 1989), trad. Juan Manuel Ibeas, Madrid, Anaya, 1ª edición, 1989, ISBN: 84-207-3538-8.

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Miércoles, 8 abril 2009 at 5:03 pm

Entrenando con las Legiones Romanas

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Creo que encontré el plan de entrenamiento ideal, aunque tendré que pensarlo bien antes de decidirme a seguirlo.

Pulsar sobre la imagen para ver en detalle

Pies doloridos.

Durante los cuatro meses siguientes [al alistamiento], los nuevos reclutas recibían una instrucción implacable, hasta que apenas podían sostenerse en pie y llegaban a odiar la misma palabra «centurión». Pero al concluir este período, los supervivientes ya podían llamarse soldados (milites). Los que no podían resistir el entrenamiento eran rechazados de la legión.

Primero se les enseñaba a desfilar marcando el paso. Luego se les llevaba de marcha, forzándolos al máximo hasta que fueran capaces de recorrer 20 millas romanas (30 km) en cinco horas. Pero esto era sólo el principio: pronto tendrían que recorrer la misma distancia cargados con sus armaduras y petates. Los caídos o rezagados sufrían las iras y los bastonazos del centurión. Por la noche se arrastraban hasta sus camastros, con ampollas en los pies y los hombros desollados, para dormir unas pocas horas antes de comenzar de nuevo.

El entrenamiento continuaba hasta que eran capaces de recorrer 24 millas (36 km) en cinco horas; pero aún no era suficiente. No serían aceptados como legionarios hasta que pudieran realizar dicha marcha cargados con todo su equipo, que incluía armas y armadura, utensilios de cocina, estacas para las empalizadas, instrumentos para cavar y provisiones para varios días, pues al final de cada marcha tenían que levantar un campamento con terraplenes y fosos de defensa.

En un principio los legionarios utilizaban bestias de carga y carros para transportar el equipo. Pero 200 años antes de la época de Máximo, el célebre general Mario les había obligado a transportar personalmente casi toda la impedimenta para reducir el tamaño de las caravanas de intendencia. Desde entonces, a los legionarios se les llamaba «mulas de Mario». El equipo completo debía pesar por lo menos 30 kilos, y las armas y armaduras más de 20.

Los legionarios realizaban marchas tres veces al mes durante sus 25 años de servicio. Una vez entrenados, podían avantajar en la marcha a cualquier ejército, algo decisivo en una guerra.

Referencias:

  • Connolly, Peter, Las Legiones Romanas (Tiberius Claudius Maximus: The Legionary & Tiberius Claudius Maximus: The Cavalryman, 1989), trad. Juan Manuel Ibeas, Madrid, Anaya, 1ª edición, 1989, ISBN: 84-207-3538-8.

Supongo que por razones editoriales este libro tiene el mismo título que otro de Connolly del que ya hablé en otro apunte. En aquel se complementa alguna información adicional (pág. 44) sobre el plan de entrenamiento de los legionarios romanos:

[El legionario] debía ejercitarse dos veces al día (el legionario ya entrenado sólo debía hacerlo una vez al día). Recibía una instrucción general referente al manejo de la honda, la natación y la equitación. Aprendía a montar de un salto, a montar y desmontar con su armamento completo, incluido el escudo, y a hacerlo desde ambos lados, lo que constituía una auténtica proeza, ya que no existían los estribos.

Written by Commedia

Martes, 7 abril 2009 at 7:02 am

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