Corre con el Cuento

Cosas del Correr y de Cuentos

Homenaje

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“To die will be an awfully big adventure”
“Morir ha de ser una aventura tremendamente grande”
(Peter Pan, James M. Barrie)

Copio el texto de un mensaje que Boni me envió ayer. Intentaré estar contigo pero, si no puedo, desde aquí te mando un fuerte abrazo.

ESTIMADOS AMIGOS/AS.

RECIENTEMENTE  MI LÍDER MORAL Y ESPIRITUAL, EL HOMBRE QUE ME ENSEÑÓ TODO LO QUE YO SÉ COMO NARRADOR ORAL, EMPRENDIÓ SU ÚLTIMO VIAJE…

TANTAS VECES ME HABÉIS OÍDO HABLAR DE ÉL… PORQUE ADEMÁS, ERA MI PADRE.

EL MEJOR HOMENAJE QUE LE PUEDO DAR ES DEDICÁNDOLE UNA SESIÓN DE CUENTOS.

SERÁ EL JUEVES 3 DE DICIEMBRE

LUGAR: MADRID, CAFÉ LA ROCHELA (C/MANUELA MALASAÑA, 31). METRO BILBAO

HORA: 21:00.

ESPERO VEROS PARA DAROS UN ABRAZO

BONI OFOGO. NARRADOR ORAL Y
MEDIADOR INTERCULTURAL
www.boniofogo.com /info@boniofogo.com

Written by Commedia

Viernes, 27 noviembre 2009 a 6:17 pm

Publicado en Narración Oral

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9 comentarios

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  1. Ah, ¿podemos ir?

    tecolinha

    Viernes, 27 noviembre 2009 at 11:27 pm

  2. Por supuesto.

    Commedia

    Viernes, 27 noviembre 2009 at 11:28 pm

  3. Vaya😦

    Ana *

    Sábado, 28 noviembre 2009 at 6:32 am

  4. ¿No hay que apuntarse, reservar entrada ni nada? ¿Se presenta una y ya está?

    tecolinha

    Sábado, 28 noviembre 2009 at 4:12 pm

  5. Si te soy sincero, tecolinha, no lo sé de cierto aunque, normalmente, en este tipo de sesiones sólo hay que ir y aprovechar para tomarse algo (tratándose de un restaurante, quizá no esté de más reservar mesa). Intentaré enterarme (en el enlace del restaurante está su página web) y lo pongo aquí.

    Puede que sea triste para nosotros, Ana *, pero entre los Yambassa se trata de una celebración alegre. Me parece, además, muy hermoso que Boni homenajee la vida de su padre y maestro haciéndolo como sólo él sabe: contando cuentos. Verás mejor a lo que me refiero después de leer un par de pasajes de su biografía Una vida de cuento (confío en no aburrir a nadie poniéndolos aquí):

    (Pág. 22)

    Entre los Yambassa, es costumbre celebrar los funerales de los difuntos meses e incluso años después del entierro. En esas ceremonias, en teoría fúnebres, no se suele rezar por el alma del difunto, sino que se buscan las causas y las consecuencias de su muerte. Acuden representantes de los principales clanes con algún parentesco con el difunto. Cuanto mayor sea el difunto, más festivos serán sus funerales; además de alabar su figura, se comerá, se beberá y se bailará hasta el atardecer. Es un acto en el que se rinde homenaje a la persona. Se invita para tal efecto a un especialista de la palabra, un griot, conocedor de su biografía y experto en oralidad. El griot será el encargado de recitar, en tono épico, los méritos y hazañas de la persona fallecida, engrandeciendo retóricamente su figura.

    Mi padre siempre encabezaba la delegación del clan de los Ofogo, en su calidad de líder espiritual y portavoz, designado por el mismísimo patriarca Ofogo, para representarnos y defender nuestros intereses en todos los lugares y circunstancias. Yo era nuevamente elegido para formar parte de esta delegación; mi papel era el mismo, siempre: cargar sobre mi frágil cabeza la calabaza de vino de palma que, vista la extrema generosidad de mi padre, nunca contenía menos de diez litros; pero aunque supusiera una dura tarea, cumplía con ese trabajo con orgullo. Mi madre y algunos tíos solían acompañarnos.

    En el caso de personas fallecidas en plena juventud, los clanes mantenían, durante largas horas, un enfrentamiento dialéctico en el que sacaban a relucir la biografía del difunto, su árbol genealógico, cuestiones relativas a la herencia, la suerte de los huérfanos, la dote que nunca se terminó de pagar en el caso de las mujeres, y sobre todo, las causas de su muertes. Ante mi profunda admiración, mi padre hacía alarde, entonces, de sus mejores técnicas oratorias, de su perfecto conocimiento de las tradiciones y de la historia de la tribu y de su capacidad de recordar hasta los detalles más pequeños de acontecimientos pretéritos. Los funerales terminaban antes del anochecer; en el camino de vuelta, mi padre me instruía sobre las tradiciones funerarias y el culto que los Yambassa rendimos a nuestros muertos.

    Uno de los lugares donde aprendí a contar cuentos fue en las veladas nocturnas. En las noches de luna llena, en la estación seca, entre noviembre y abril, época de bonanza en la caza, los numerosos hermanos, primos y vecinos nos reuníamos en torno a una hoguera en el patio para escuchar y contar cuentos. En la época de lluvias, esas veladas se trasladaban al interior de la casa principal. En ocasiones, asistía algún hermano mayor, a veces mi madre o incluso mi padre. Por turnos, íbamos desgranando nuestro amplio repertorio común de cuentos, mientras pelábamos a mano los cacahuetes o las pipas de calabaza. Yo había adquirido en la Escuela de los Ancianos las técnicas oratorias que me permitían sobresalir en aquellas veladas en torno al fuego. Cuando llegaba mi turno, sacaba lo mejor de mí mismo para demostrarles a mis hermanos que mi asistencia a las reuni ones del Consejo estaba bien aprovechada. Entonces adornaba los relatos, muy conocidos por todos, con las fórmulas de elocuencia copiadas de los discursos de los mayores. Algunas veces, mi padre se encargaba de amenizar esas veladas con sus terrorífícas historias de miedo, mezcla de leyenda y de realidad. Tras escucharle, nadie conseguía conciliar el sueño…

    (Pág. 37)

    Una mañana de domingo, cuando mi madre había ido al mercado, mi padre me llamó a su habitación y me entregó un bolígrafo y un cuaderno nuevos:

    -¡Siéntate! Voy a escribir mi testamento.

    Por primera vez, tuve miedo a quedarme huérfano. En esa época, mi profesor de francés, Frere Philippe Lambert, nos acababa de enseñar la canción Pauvre Martin, de Georges Brassens donde el cantautor se refiere al testamento del protagonista. Por tanto yo sabía perfectamente el significado de esta palabra. A los doce años, la idea de la muerte y la angustia ante la posibilidad de la desaparición de los progenitores te rondan por la cabeza. Además, mi miedo venía de la falsa creencia de que sólo escribe su testamento aquel que siente inminente su muerte. Yo tuve la sensación de que mi padre sentía la llamada del más allá.

    -El día que me muera, quiero que me entierren a la manera de nuestros ancestros, es decir directamente en el suelo, envuelto en sábanas. No quiero ser enterrado en estos inventos modernos como el ataúd. Yo quiero estar en contacto con la tierra de nuestros antepasados, porque así enterré yo a mi padre. ¡Ah!, muy importante: el día de mi entierro, quiero que toda mi familia esté presente y alegre. Que la gente baile al ritmo de nuestros tambores, que beban y coman hasta la saciedad. He trabajado toda la vida y me moriré orgulloso de dejar una familia unida. Mi muerte no debe ser una ocasión para llorar, sino para divertirse, porque me habré reunido con nuestros antepasados.

    Así de macabro empezaba el testamento de mi padre redactado por un preadolescente como yo, y que introduciria una verdadera revolución en las costumbres familiares y aldeanas, pues hasta entonces todos los testamentos en el pueblo habían sido verbales, y contados de viva voz a todos los descendientes, reunidos para dicha circunstancia. Una vez más mi padre, el más firme defensor de las tradiciones y de la oralidad, se convertía en un verdadero vanguardista de su época. Cada vez que vivía algún acontecimiento negativo, como un conflicto con un vecino o una disputa con mi madre, me llamaba a su habitación para redactar una nueva página de su testamento. En él nunca hablaba de herencias materiales, ni del reparto de propiedades, sino de ideas, de su legado moral e inmaterial, de la gestión de los asuntos familiares en su ausencia, de recomendaciones tales como: “No os dejéis dominar por nadie”, o también “os dejaré sin deudas de ningún tipo, y como no debo nada a nadie, que nadie venga a reclamaros nada”, o esa otra: “he vivido libre, y moriré libre. Así quiero que vivan mis hijos”.

    Mi padre y yo dejamos de redactar el testamento cuando a los dieciséis años me tuve que trasladar a estudiar en la capital. Desde entonces, las nuevas páginas de su testamento son exclusivamente verbales, y las “escribe” en las grandes ceremonias familiares.

    Puedo estar equivocado, pero me parece que esta velada será algo especial.

    Commedia

    Domingo, 29 noviembre 2009 at 12:50 am

  6. Me cuentan que puedes reservar para ir a cenar (sentado, pero recomiendan que estés un buen rato antes para que no molestar al servir las mesas durante la actuación) o ir directamente y tomar algo en la barra. En cualquier caso, como es habitual, te cobran un suplemento por la actuación (3 eur por pa.).

    Commedia

    Martes, 1 diciembre 2009 at 10:57 pm

  7. ¡vaya, qué rabia! por un día, he llegado tarde!! (maldito trabajo, malditas ocupaciones…). ¿qué tal estuvo? jo, me hubiera encantado ir. Qué gran humanidad destila este hombre, cómo me hubiera gustado verle otra vez.

    mluz

    Viernes, 4 diciembre 2009 at 7:50 pm

  8. No, no pude ir (ya lo avisaba en el apunte).😦

    tecolinha, los admiradores de Boni esperan saber. ¿Fuiste?🙂

    Commedia

    Lunes, 7 diciembre 2009 at 5:54 pm

  9. Boni me envía un emotivo mensaje, que deja bien a las claras cómo fue el homenaje, y lo acompaña con dos hermosos poemas (uno y dos).

    ESTIMADOS/AS AMIGOS/AS:

    ANTE LA IMPOSIBILIDAD DE DAR PERSONALMENTE LAS GRACIAS A TODOS Y TODAS LOS QUE ME ACOMPAÑASTÉIS EN EL HOMENAJE A MI PADRE EN MADRID, OS MANDO ESTE MENSAJE COLECTIVO DE AGRADECIMIENTO.

    FUISTÉIS MUCHOS Y MUCHAS A LA ROCHELA EN MADRID (MÁS DE 100 PERSONAS), ALGUNOS/AS DESDE MÓSTOLES (GRACIAS ESPECIALMENTE A MI GESTOR ALBERTO, QUE SIEMPRE ESTÁ MI LADO), MAJADAHONDA, ETC… HUBO GENTE QUE NO PUDO ENTRAR… TODOS Y TODAS OS EMOCIONÁSTEIS CONMIGO. ¡Y SÓLO CONOCÍAIS A MI PADRE DE OÍDAS! ¡QUÉ GRANDE ES LA PALABRA!

    MUCHAS GRACIAS A MIS COMPAÑEROS/AS NARRADORES/AS DE MADRID (MÁS DE 15), QUE ESTUVÍSTEIS EN PRIMERA FILA RINDIENDO TRIBUTO A UN MAESTRO DE LA PALABRA.

    MUCHAS GRACIAS A MAISA POR PONER SU DULCE VOZ A LA POESÍA DEL SENEGALÉS BIRAGO DIOP.

    MUCHOS/AS NO PUDISTÉIS IR FÍSICAMENTE, PERO ME MANDÁSTEIS VUESTRA ENERGÍA. ME LLEGÓ, OS LO ASEGURO. GRACIAS A MIS AMIGOS Y AMIGAS DE LATINOAMÉRICA, QUE ME ESCRIBIERON DESDE ARGENTINA, BRASIL (OBRIGADO PRA ALESSANDRA, BENITA, DANIELE, PERSES, ETC…), COLOMBIA (QUIUBO JOTA, SERVANDO, CAROLINA), CUBA (MI HERMANA MIRTA), CHILE (MI AMIGO JOSÉ LUIS), PERÚ (EL WAYQUI!!!), VENEZUELA (AY, MAU, QUÉ NOSTALGIA). SOIS MI NUEVA FAMILIA TRANSNACIONAL. SEGURO QUE SE ME OLVIDA ALGUIEN, PERO SÓLO SE DEBE A QUE SIGO EMOCIONADO.

    A TODOS Y A TODAS: LA MEMORIA DE MI PADRE OS ESTARÁ ETERNAMENTE AGRADECIDA.

    A PETICIÓN DE MUCHOS/AS, OS MANDO LAS DOS POESÍAS QUE ALLÍ SE LEYERON.

    LA PRIMERA ES DEL POETA Y ESCRITOR SENEGALÉS BIRAGO DIOP. LA SEGUNDA ES DEL POETA VASCO GABRIEL ARESTI (ME LA MANDÓ JOXEMARI CARRERE). ESKERRIK ASKO JOXEMARI!

    OS QUERRÉ SIEMPRE.

    BONI OFOGO. NARRADOR ORAL Y
    MEDIADOR INTERCULTURAL
    http://www.boniofogo.com /info@boniofogo.com

    Commedia

    Jueves, 10 diciembre 2009 at 10:47 am


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