Corre con el Cuento

Cosas del Correr y de Cuentos

Ropa Limpia

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No conozco un libro malo de Eric Carle. A cualquiera le encuentro un encanto especial; además, su estilo es inconfundible, ya que sólo con ver la portada, sé que es suyo. La historia de los diez patitos de goma también es especial. Se trata de una de esas pequeñas historias de algo que se ha venido a llamar globalización. Por eso no debería extrañarnos que apareciese en un libro dedicado a ella, uno que narra la historia de un forro polar rojo de viaje por el mundo. El libro está escrito pensando en el público joven pero me parece muy recomendable para todas las edades; nada que ver con sesudos análisis de artículos que se leen en los periódicos. Su autor (Wolfgang Korn), después de desechar a otros muchos candidatos, eligió un forro polar de color rojo como protagonista de la historia. También, por qué no, podría haber elegido un par de zapatillas de correr.

Hace unas semanas, alguien me envió un correo para que me adhiriese a una campaña a favor de las marcas españolas de material deportivo. Traspapelé el correo y ahora no recuerdo la campaña ni quién me lo envió, pero enseguida pensé si la campaña tenía algún sentido.

Por una parte, es obvio que no se debe confundir “marca española” con “hecho en España”. Me he parado a anotar las marcas de material deportivo que tengo. Entre zapatillas, pulsímetro, mochila, camisetas, sudaderas, calcetines, etc., me salen unas quince. En muy pocas ocasiones coincide el domicilio social de la empresa con el lugar de fabricación de sus productos; en alguna pone “diseñado en…”, pero “fabricado en…”; otros utilizan el “confeccionado en… con materias primas de…”. En fin, existen otras muchas posibles combinaciones, pero en la mayor parte de los casos los lugares de fabricación son siempre los mismos: China, Taiwan, Bangladesh, Malasia, etc.

Es cierto que algunas marcas han decidido reservar parte de su producción (ej. zapatillas de gama alta) para la fabricación local, aprovechando esta decisión como argumento publicitario. Pero, en realidad, ésta es sólo una pequeña parte de su producción total, ya que el resto de los artículos se fabrican en países con costes de fabricación y distribución mucho más bajos.

Por otro lado, convendría recordar que la mayoría de empresas fabricantes de material deportivo son multinacionales que no están comprometidas con un país sino con personas (físicas o de las otras) llamadas accionistas. Dicho de otro modo: lo importante para ellas no es el PIB o la Balanza Comercial de un país, sino su propia cuenta de resultados.

¿Qué sentido tiene entonces defender a una marca local?

Cuando volví a correr, este tema me preocupaba. No sólo quería saber cómo comprar unas zapatillas, me preocupaba también entrar en un juego en el que sus reglas te obligan a jugar hasta el final, una y otra vez. Después de todo yo podía elegir (no como Sofía). Pero la cosa no era sencilla.

Empecé consultando las páginas de algunos fabricantes, buscando información en sus «Códigos de Conducta» (Code of Conduct, en inglés). Desde que la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) se puso de moda, todos los fabricantes textiles tienen uno; el problema (siempre hay alguno) es que la misma empresa sea la que dice que lo cumple. Se hace necesaria la presencia de alguna organización independiente que garantice (como, por ejemplo, hace FairTrade para sectores de la alimentación) que la fabricación de esas zapatillas se realiza, entre otras cosas, sin trabajo infantil y en unas condiciones laborales dignas. Algunas organizaciones como Fair Labor Association, Campaña Ropa Limpia (Clean Clothes Campaign) o Fair Wear Foundation se encargan de ello. Hasta la fecha merecen mi confianza y, por lo tanto, también la merecen aquellos fabricantes que deciden colaborar con ellas, siendo auditados o facilitando información y el acceso a sus instalaciones, así como atendiendo a sus sugerencias de mejora.

A nadie se le escapa que, siguiendo este método, se invierte mucho más tiempo en el proceso de compra. Es necesario informarse, y eso cuesta tiempo, que siempre podemos traducir en dinero. El proceso, por tanto,  es más lento y costoso, y para más inri, el resultado no está siempre garantizado (sigo equivocándome). Aún así, creo que merece la pena.

Lo de que «somos un solo mundo» pasa ya por un lugar común; al final, de tanto oírla, la frase ha perdido su sentido. Hay otra expresión, «piensa globalmente, actúa localmente», a la que le pasó lo mismo pero que, sin embargo, dejó de decirse y se olvidó. Convendría hoy recordarla.

Referencias:

Con motivo de las Olimpiadas de Pekín, Intermon Oxfam y Campaña Ropa Limpia, miembros de la Alianza Juega Limpio, lanzaron la campaña Jugando Limpio 2008 con el objetivo de concienciar al gran público y demandar a las autoridades del COI (folleto con carta dirigida a Jacques Rogge) una mayor atención sobre las condiciones de trabajo en las que se fabrican los artículos deportivos. En el siguiente documento, muy crítico con la política de “vista gorda” del COI antes de los Juegos, se incluye un informe detallado sobre las condiciones laborales de cuatro empresas que trabajan como subcontratistas para las grandes marcas:

En el siguiente informe se habla del Grupo Pou Chen, el mayor fabricante mundial de zapatillas (cap. 4) y propone un plan de acción (págs. 69-72) hasta los Juegos de Londres de 2012:

Y en este informe de Intermon Oxfam se incluyen estudios de caso y evaluación de varias empresas, así como un interesante cuadro sobre la transparencia de las empresas de ropa deportiva (págs. 26 y 27):

El informe completo (en inglés) puede descargarse desde este enlace.

11 comentarios

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  1. Yo quince tengo solo de calcetines, cada vez que paso por Decathlon me compro 3 de esos blancos baratos que son los que uso siempre. Mi cajón de calcetines está a presión, cada vez que lo abro me saltan calcetines blancos por todos lados. Echo de menos aquellos de los 80 con la raya azul y roja, que tiempos.

    Gonzalo Quintana

    Martes, 9 noviembre 2010 at 3:59 pm

  2. Sobre Decathlon encontré esta carta abierta del Collectif De l’éthique sur l’étiquette (correspondencia francesa de Clean Clothes Campaing). La respuesta a la carta no puede ser más descorazonadora. No he encontrado información más reciente. La información desfasada es otro de los obstáculos para conocer la situación real y poder tomar decisiones.

    Los calcetines blancos con raya azul y roja todavía puedes encontralos en los mercadillos de ropa.

    Commedia

    Martes, 9 noviembre 2010 at 5:30 pm

  3. Muy buen artículo, muy currado. Por desgracia la RSC en muchos casos no es más que una moda burocrática más, un “somos ricos pero honrados” frecuentemente es un propósito vacío de contenido.

    Alex

    Martes, 9 noviembre 2010 at 6:06 pm

  4. ¡Cachis! Aún así, como dices, se salvan algunos, los que se esfuerzan por intentar hacerlo bien. A esos es a los que tendríamos que comprar, y al resto, bueno, pues eso. Estoy seguro que muchas cosas cambiarían, pero creo que ninguno nos damos cuenta del poder que tenemos.

    Commedia

    Miércoles, 10 noviembre 2010 at 12:10 am

  5. Me anoto el libro de los patitos.
    No me he fijado nunca de dónde son mis artilugios corredores…pero haré un recuento yo también.
    Muy buen artículo.

    Besitos.

    Sylvie

    Viernes, 12 noviembre 2010 at 6:28 pm

  6. Hola Sylvie,
    Eric Carle tiene muchos libros pensados para los más pequeños, la mayoría con animales de protagonistas. El camaleón camaleónico, La pequeña oruga glotona y El grillo silencioso están entre mis favoritos. Conociendo tus gustos, te recomiendo uno suyo que tiene a la Luna como protagonista. Sobre este mismo tema encontrarás algunos apuntes del cuaderno bajo la etiqueta “Luna” (incluyendo algunos libros recomendados).

    Los libros para niños están también inmersos en la globalización. Muchos de ellos se imprimen en China y otros países asiáticos, buscando reducir costes. A diferencia del textil, me está costando mucho encontrar algo de información sobre el sector editorial. En este tema estoy un poco perdido.

    Commedia

    Domingo, 14 noviembre 2010 at 2:01 pm

  7. que gran artículo. Gracias por recordarnos el “piensa globalmente, actúa localmente”. Quizás no podamos cambiar el mundo, pero si nuestra forma de estar en él, y eso ya es mucho. Entre todos tenemos mucha más fuerza de lo que creemos.

    Nuca está de más pararse a pensar en campañas como ropa limpia o comercio justo. Gran artículo. Y grandes entradas sobre globalización.

    En principio creo que la globalización no es mala en si misma, y puede aportar muchos aspectos positivos, al menos en información, conocimiento y cultura. Lo malo es siempre cuando va asociada a capitalismo exacerbado u olvidos de derechos humanos.

    En todo caso, quizás sea el gran fenómeno al que se enfrenta nuestra generación, y el cuento de los patitos es una buena forma de verlo.

    En otra línea, Jorge Drexler habla de ello en Disneylandia: http://www.youtube.com/watch?v=9Ne7bQflgh4

    Perdón por extenderme tanto, y ¡gracias por las felicitaciones!

    Un saludo!

    Miguel

    Lunes, 15 noviembre 2010 at 7:17 pm

  8. Enhorabuena por el artículo, también lleva muuucho tiempo escribir algo tan pensado y documentado.
    ¿Lo vas a publicar en otros medios?
    Creo que sería bueno.

    tecolinha

    Lunes, 15 noviembre 2010 at 10:15 pm

  9. sería hilar muy fino… siempre encontrarias algo por lo que dejar de comprar dicha marca o producto…
    abrazos

    merak

    Jueves, 18 noviembre 2010 at 1:40 pm

  10. Perdón por nada, Miguel. Estoy de acuerdo contigo en que la globalización (la actual) es el mayor reto al que se enfrenta nuestra generación y la de nuestros hijos. Es cierto que no es mala en sí misma; el problema está en sus efectos perversos. Gracias por la canción (la letra es demoledora).

    tecolinha, ¿de veras crees que merece publicarse en otro medio? No lo había pensado, sinceramente. Supongo que RW o Corricolari no estarían entre las opciones si alguno de sus anunciantes aparece en alguno de los informes.

    merak, llevo unos días dándole vueltas a tu comentario, por eso no he contestado antes ni he vuelto a escribir nuevos apuntes hasta ahora. Creo que conviene separar el trigo de la paja, aunque no siempre es posible porque no todo es blanco o negro. Hay muchas empresas que lo hacen bien: sus empleados y subcontratistas trabajan en condiciones dignas y no emplean trabajo infantil, además de ser transparentes en sus comunicaciones. Otras muchas, la mayoría, se encuentran en la zona gris. Algunas hacen lo posible por mejorar, otras ni siquiera lo intentan. Me da la sensación de que no les importa un pimiento. Ojalá no nos terminemos contagiando.

    Commedia

    Lunes, 22 noviembre 2010 at 2:34 pm

  11. “Las aves vivirán el resto de sus días en Disneylandia.”

    ¡Ay! ¡Quién fuera pavo indultado!

    Commedia

    Jueves, 25 noviembre 2010 at 9:51 am


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